Cuatro grupos criminales se disputan Chincha y desafían a sus autoridades. La República. 10/03/2014

Fuente: La República

 Los detenidos son liberados por la justicia, por la inconsistencia de las pruebas o porque los testigos se retractan.
Los detenidos son liberados por la justicia, por la inconsistencia de las pruebas o porque los testigos se retractan.
Amenaza. Bandas se dedican a extorsionar, asesinar por encargo, y se disputan la ciudad como si fueran sus territorios. Empresarios, policías y hasta periodistas son sus víctimas. Ellos se pasean libremente porque los testigos se retractan por temor. Autoridades judiciales están con las manos atadas en esta provincia de Ica

Ernesto Guerrero Lauri, enviado especial

Dicen que en pueblo chico todo se sabe y Chincha parece no ser la excepción. Allá la gente comenta, habla de los crímenes, incluso saben quiénes son los delincuentes, pero al final, por miedo, nadie se atreve a señalarlos u ofrecer su versión cuando las autoridades exigen pruebas para cerrar un caso.

Sesenta y siete homicidios cometidos en Chincha en los últimos tres años quedaron impunes porque los testigos, intimidados por terceros, terminan retractándose.

Larga lista de víctimas

Varios empresarios, comerciantes, dirigentes de construcción, efectivos policiales y hasta dos hombres de prensa han sido víctimas de la violencia criminal.

La población en Chincha anda con cuidado porque se siente desprotegida. En las calles, sea de día o de noche, los vecinos se cruzan diariamente con los delincuentes.

El pasado 2 de marzo, el teniente de la Policía Nacional Ilichts Castilla Lévano fue ultimado de seis balazos a plena luz del día y a pocos metros de su vivienda.

Sus victimarios, cuatro delincuentes, salían de un bar  tras ejecutar a Miguel Santillán Reymundo y herir de gravedad a Marvin Fajardo Sánchez y Celia Sobeida Velásquez Dianteras. Ilichts Castilla salió a intervenirlos, pero la respuesta de los malhechores fue mortal.

Las personas acribilladas en el establecimiento fueron objeto de un ajuste de cuentas por la pugna en controlar los cupos al gremio de construcción.

“Les dieron su vuelto. Estaban pedidos por asesinar a Carlos Mendoza Zúñiga el 14 de setiembre del 2013…”, explicó un agente policial. Mendoza Zúñiga había sido un ex policía dado de baja por extorsión, y que hasta ese día fungía de dirigente de construcción civil.

Ejército de ex convictos

Doña Medelina Gonzales, suegra del teniente PNP Castilla Lévano, afirma que desde la muerte de su yerno –víctima circunstancial de este tiroteo–  personas desconocidas rondan  la casa por las noches.
Para los vecinos, son “ejércitos de ex convictos que recorren la ciudad en motos lineales, luciendo sus armas de fuego en forma desafiante.

La policía local ha logrado identificar a cuatro bandos que se disputan la hegemonía en los 11 distritos chinchanos.

De acuerdo a la información recabada por los investigadores, el ex presidiario Víctor Vásquez Sosa (a) ‘Lagarto’, con unos 40 sujetos armados,  controla los distritos de Groso Prado, Pueblo Nuevo y Alto Larán.

Las fuentes policiales consultadas señalaron a Omar Franco Aguilar (a) ‘Finito’, Jorge Anchante Gutiérrez (a) ‘La máquina’ y Percy Gutiérrez (a) ‘La vieja’, como presuntos cabecillas de otro grupo de 70 individuos que reclaman para sí los distritos de Chincha Alta, Sunampe, El Carmen y Tambo de Mora.

Un tercer bando, liderado por el prontuariado Alberto Wilfredo Quispe Castellano, opera en Chincha Baja; mientras que la organización conocida como los ‘Wachiturros’  estaría detrás de los actos de violencia que se registran en los distritos de San Juan de Yanac, San Pedro de Huarcapampa y Chavín.

Los cuatro grupos estarían involucrados en extorsiones, asesinatos por encargo, lesiones graves contra terceros, así como robos ejecutados bajo la modalidad de ‘marcas’ y ‘raqueteros’.

“Se presentan como obreros de construcción civil para encubrir sus ilícitas actividades…”, refiere el comandante  PNP Javier Flores Sobrino, oficial que acaba de ser asignado a la jefatura de la comisaría de Chincha Alta.

Periodistas también

Las muertes de los periodistas José Luis Oquendo Reyes (48) y Humberto Tasayco Lévano (63) también fueron obra de estos grupos organizados. Oquendo Reyes conducía un noticiero en BTV canal 45 de Chincha mientras que Tasayco Lévano dirigía el quincenario ‘Cantaclaro’, de difusión local.

Oquendo Reyes fue ultimado el 14 de setiembre del 2011 en el frontis de su vivienda de la urbanización Rosental. Tasayco Lévano corrió la misma suerte el 3 de abril del 2013. Ambos criticaban el débil accionar de la Policía para detener las actividades ilícitas de las bandas que han convertido Chincha en una de las ciudades más peligrosas del país.

La Policía detuvo como responsable del crimen de Oquendo a Wilfredo Fajardo Ormeño, primo hermano del ex reo Marvin Fajardo Sánchez, uno de los heridos en el enfrentamiento en un bar el domingo último.

El representantes del Ministerio Público solicitó nueve meses de prisión preventiva para él apoyado en los diversos testimonios que lo incriminaban. Sin embargo, estos testigos se retractaron posteriormente, por lo que el Poder Judicial optó por procesar al inculpado en libertad. Desde que salió de la prisión, el paradero de Wilfredo Fajardo es desconocido por las autoridades.

Más muertos

El asesinato de Luis Enrique Corbeto Peralta, dirigente de la Nueva Federación de Trabajadores de Construcción, es otro de los casos irresueltos. A él le dispararon varias ráfagas de balas el 6 de noviembre del 2012, cuando salía de un chifa en la calle Lima.

Jesús León Luque, miembro del mismo gremio, también murió de igual modo el 14 de setiembre del 2011. Pese al tiempo transcurrido, no hay ningún detenido por este homicidio.

El 23 de octubre del 2013 fue victimado Alberto Castellano Solano (a) ‘Betico’. Sicarios le dispararon seis balazos cuando se hallaba dentro del auto Tico IO-4112, en el frontis del centro comercial Plaza Vea, de Chincha Alta. Tres personas que lo acompañaban resultaron heridas.

‘Betito’, según las autoridades, cobraba cupos a empresas constructoras que operan en la provincia. Lo habrían matado por haber operado sin autorización en territorio controlado por otros grupos.
desafían a autoridades

La violencia en Chincha ha llegado a niveles extremos. Las bandas ya no respetan ni a policías que se desplazan en vehículos oficiales. El 3 de noviembre de 2013 sujetos armados interceptaron un patrullero y asesinaron a los suboficiales de la Policía Nacional Otto Ubaldo Bonifacio Sotelo y Moisés Pauyac Rojas.

El ataque al vehículo policial se produjo a la altura del kilómetro 196 de la Panamericana Sur, con el fin de apoderarse de más de 100 mil soles que portaba la ejecutiva de una empresa constructora, que era conducida en el vehículo oficial rumbo a un banco.

“Hay días en que más de un cuerpo acribillado aparece en la calle”, refiere un oficial. Por ejemplo, el 14 de febrero último fueron hallados sin vida el empresario Domingo Tasayco Ramos y Jacinto Tito Atanacio Quispe, de 80 y 22 años de edad, respectivamente.

Al anciano le robaron una fuerte suma de dinero, mientras que al muchacho le dispararon más de 10 balas por haber facilitado información que permitió a la policía local decomisar 43 kilogramos de cocaína y arrestar a cuatro narcos.

Las bandas criminales se imponen y desafían a las autoridades que parecen estar de manos atadas para combatirlas hasta el momento.

División policial hasta ahora sigue inoperativa

La situación logística de la Policía en Chincha deja mucho que desear. Pese a la necesidad apremiante, a la comisaría más grande –ubicada en la plaza de armas de la capital provincial– no se le ha asignado ningún ‘patrullero inteligente’ de los casi mil adquiridos el año pasado por el Ministerio del Interior. Lo peor de todo es que los agentes destacados allí tampoco cuentan con patrulleros comunes ni motocicletas para desarrollar operaciones de prevención y combate del delito.

La División de Protección de Obras Civiles, encargada de combatir a las bandas que extorsionan a las constructoras, abrió el 2013 una filial en Chincha. El cuartel ubicado en la tercera cuadra de la calle Nicolás de Piérola parece ahora una casa abandonada. Dos camionetas inoperativas pueden verse a través de las rendijas de la puerta principal que yace cerrada con candados. El local está abandonado por falta de personal.

El 2013, mediante resolución ministerial, el sector Interior le otorgó a la PNP de Chincha el nivel de división para que pueda contar con unidades de Inteligencia e investigación criminal, departamento antidrogas y Escuadrón Verde. Sin embargo, hasta ahora, nada de eso se ha implementado.

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